Doctrinal · Serie Romanos
"Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos."
Romanos 5 contiene uno de los argumentos más densos de toda la Biblia: en solo ocho versículos, Pablo explica por qué la condición de cada ser humano depende de con quién esté unido, con Adán o con Cristo. No es un tecnicismo teológico lejano, es la base de todo el evangelio.
Este estudio se detiene en Romanos 5:12-19, el pasaje donde Pablo compara a Adán y a Cristo como dos "cabezas" que representan a otros: uno nos representó en la caída, el otro nos representa en la salvación.
Porque responde una pregunta que todos nos hacemos tarde o temprano: ¿por qué el mundo entero está bajo el pecado y la muerte, si yo no estuve en el jardín del Edén? Y, del mismo modo, ¿cómo puede la obra de un solo hombre, Jesucristo, ser suficiente para salvar a millones de personas distintas? Romanos 5 responde ambas preguntas con el mismo principio: la representación.
Pablo escribe Romanos alrededor del año 57 d.C., a una iglesia que todavía no había visitado, para presentarles con cuidado el evangelio que predicaba. Los primeros cuatro capítulos ya establecieron que todos, judíos y gentiles, están bajo pecado, y que la justificación viene por fe y no por obras.
Romanos 5 continúa ese argumento, pero cambia el ángulo: ya no habla solo de pecados individuales, sino de una condición heredada que viene de Adán, y de una justicia que se recibe a través de Cristo. Por eso, Pablo introduce el paralelo entre "el primer Adán" y Cristo, a quien más adelante llamará "el postrer Adán" (1 Corintios 15:45).
12Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. 13Pues antes de la ley, ya había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado. 14No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir.
15Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo. 16Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación. 17Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.
18Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. 19Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.
El pecado y la muerte entraron por un hombre (v. 12-14). Pablo afirma algo radical: la muerte reinó incluso sobre personas que no pecaron exactamente como Adán (violando un mandato explícito), porque todos estaban "en Adán" cuando él pecó. Adán no solo dio un mal ejemplo, actuó como representante de toda la humanidad.
El don no fue como la transgresión (v. 15-17). Aquí Pablo introduce el contraste central: si la caída de un solo hombre trajo muerte para muchos, la obra de un solo hombre, Cristo, trae "mucho más" gracia para muchos. La expresión "mucho más" aparece varias veces, subrayando que la solución de Dios no solo iguala el problema, lo supera.
Dos representantes, dos resultados (v. 18-19). El pasaje cierra con el resumen más claro de todo el argumento: la desobediencia de Adán trajo condenación a todos los que están en él, la obediencia de Cristo trae justificación a todos los que están en él. Nadie queda neutral, todos estamos "en" uno de los dos.
Su desobediencia se cuenta como nuestra, y por eso heredamos una naturaleza caída y estamos bajo condenación, sin haber elegido personalmente estar ahí.
Su obediencia se cuenta como nuestra, y por eso quien está unido a él por fe recibe la justificación de vida, un regalo tan real como fue real la caída.
"Donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia" (Romanos 5:20).
El corazón de Romanos 5Este pasaje responde preguntas muy personales. Sobre Dios, revela que su gracia siempre es mayor que cualquier caída. Sobre el ser humano, muestra que nadie nace neutral, todos estamos unidos a Adán por naturaleza. Sobre Cristo, confirma que su obediencia perfecta es suficiente para representar a todo el que cree en él. La verdad que hay que creer es sencilla, pero decisiva: solo hay dos condiciones posibles, estar en Adán o estar en Cristo, no existe una tercera opción neutral.
Si quieres profundizar más en el concepto de la representación federal y la imputación, puedes consultar recursos como GotQuestions en Español.
Romanos 5 conecta directamente con la doctrina de la salvación por gracia que vimos en Discipulado con Propósito.