Serie de estudio, 6 clases
Fundamentos bíblicos para caminar con Cristo, desde el principio. Sin asumir conocimiento previo de la Biblia, un recorrido clase por clase.
Clase 1 de 6 · Génesis 1:1
"En el principio creó Dios los cielos y la tierra."
La Biblia no empieza con un argumento, tampoco pide permiso ni da disculpas. Por el contrario, empieza con una declaración directa: Dios existe, y creó todo lo que hay. Es decir, en esas pocas palabras de Génesis 1:1 hay más profundidad de la que parece a primera vista.
Por eso, en esta clase vamos a ir palabra por palabra en el hebreo original, para entender qué está diciendo el texto, qué implica, y por qué cambia la forma en que uno ve el mundo y la fe.
Génesis 1:1 establece tres verdades que no se pueden separar: Dios existe, tiene poder para crear todo, y manda sobre toda la creación. Por lo tanto, el universo no siempre estuvo ahí ni se mantiene solo, sino que depende completamente de Dios.
Además, el orden del versículo importa: primero Dios, luego Su acción, después el resultado. Todo comienza y termina en Él. Así que la creación no es un accidente ni una emanación divina, sino un acto deliberado de voluntad soberana.
En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.
Porque en él fueron creadas todas las cosas... todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten.
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
"Si Dios lo creó todo de la nada, puede crear algo nuevo en tu vida también."
Conexión con el EvangelioTrae tus respuestas para compartir en grupo
Pregunta 1
Lee Salmo 19:1-6. ¿Qué nos enseña la creación acerca de Dios? Escribe tres atributos divinos que puedes observar en la naturaleza.
Pregunta 2
Compara Génesis 1:1 con Colosenses 1:15-17. ¿Qué papel juega Cristo en la creación?
Clase 2 de 6 · Génesis 1:26-27
"Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza."
Dios acaba de crear el universo entero, todo es bueno. Sin embargo, ocurre algo distinto: Dios no crea al ser humano con un simple "Sea". Aquí hay una deliberación: "Hagamos al hombre a nuestra imagen". Es decir, no somos accidentes cósmicos, sino portadores de la imagen divina.
Cuando un artista crea su obra, pone en ella algo de sí mismo. Dios no solo nos hizo, nos hizo a Su imagen. Cada ser humano, sin importar raza, edad o condición, refleja algo del Creador.
Así, fuimos creados para representar a Dios en la tierra (mayordomía, no dominio abusivo), y para relacionarnos íntimamente con Él. Como escribió Agustín de Hipona hace siglos, nuestro corazón está inquieto hasta que descansa en Dios.
¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria? Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra.
Y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno.
"No eres una copia barata. Eres un representante autorizado del Rey del universo."
Conexión con el EvangelioTrae tus respuestas para compartir en grupo
Pregunta 1
Lee Salmo 139:13-16. ¿Cómo cambia tu perspectiva de ti mismo al entender que llevas la imagen de Dios?
Pregunta 2
Estudia Colosenses 1:15 y Hebreos 1:3. ¿Qué significa que Cristo sea "la imagen del Dios invisible"?
Clase 3 de 6 · Génesis 3:1-15
"Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer... y tomó de su fruto, y comió."
Una voz cuestiona: "¿Conque Dios os ha dicho?". En efecto, la serpiente no ataca de frente, sino que siembra duda. Eva ve el fruto: bueno, hermoso, prometedor. De hecho, el texto describe tres atractivos que resuenan hasta hoy, el mismo patrón que Juan describe siglos después en 1 Juan 2:16. Por eso, no es solo desobediencia, es rebelión contra el Creador.
Es como aceptar una actualización de teléfono que promete mejoras, pero borra todos tus datos. La caída fracturó la conexión con Dios y distorsionó Su imagen en nosotros.
Adán también come, y nadie lo obligó. Como resultado, el pecado entra, y con él la muerte espiritual. Pero incluso aquí brilla una esperanza: Dios promete un salvador que aplastará a la serpiente.
Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.
Cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Luego la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado.
"La caída no fue un tropiezo menor. Pero la gracia de Cristo es mayor que cualquier caída."
Conexión con el EvangelioTrae tus respuestas para compartir en grupo
Pregunta 1
Lee 1 Juan 2:16 junto a Génesis 3. ¿Cómo se repiten esas tentaciones en tu vida diaria?
Pregunta 2
Estudia Génesis 3:15, el protoevangelio. ¿Cómo se cumple esa promesa en Jesús?
Clase 4 de 6 · Juan 1:1, 14
"Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros... lleno de gracia y de verdad."
Juan no dice que el Verbo llegó a ser Dios, sino que era Dios desde antes del principio. De hecho, "en el principio" nos remite deliberadamente a Génesis 1:1, pero mientras Génesis narra el inicio de la creación, Juan afirma que el Verbo ya existía antes de ese principio, y que todo lo creado fue hecho por él.
Es como si el autor de una historia entrara físicamente dentro de su propio relato, para vivir entre sus personajes y rescatarlos desde adentro. Eso, y mucho más, es lo que Dios hizo al hacerse carne.
Por su parte, Filipenses 2 describe el mismo hecho desde otro ángulo: un movimiento descendente. Cristo, existiendo en forma de Dios, se despojó de su gloria y se humilló hasta la muerte de cruz. Es decir, nadie le quitó nada, él lo entregó voluntariamente por amor.
El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo... Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre.
El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder.
"Antes de poder confiar en lo que Cristo hizo, necesitábamos saber quién es."
Conexión con el EvangelioTrae tus respuestas para compartir en grupo
Pregunta 1
¿Cómo describirías con tus propias palabras el misterio de que Cristo sea plenamente Dios y plenamente hombre?
Pregunta 2
Lee Filipenses 2:5. ¿En qué área de tu vida te cuesta más imitar la humildad de Cristo?
Clase 5 de 6 · Isaías 53:4-6
"Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él."
El pasaje repite una y otra vez la idea de sustitución: "nuestras enfermedades", "nuestros dolores", "nuestras rebeliones", "nuestra paz". Es decir, lo que el Siervo sufre no le pertenece a él, sino que nos pertenece a nosotros. Así, el versículo 6 resume el problema humano con una imagen sencilla: ovejas descarriadas, cada una por su propio camino, y la solución divina en la misma frase.
Es como si alguien pagara, en tu lugar y sin que se lo pidieras, una deuda que tú nunca podrías saldar. Eso es lo que Isaías describe siglos antes de que ocurriera en la cruz.
Por su parte, Pablo lo resume en una frase que es el corazón mismo del evangelio: "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él". En resumen, un intercambio que solo Cristo podía hacer.
Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero... y por cuya herida fuisteis sanados.
"Cristo cargó lo que merecíamos, para darnos lo que él merecía."
Conexión con el EvangelioTrae tus respuestas para compartir en grupo
Pregunta 1
¿Hay algún pecado o culpa que sigues cargando como si Cristo no la hubiera llevado ya en la cruz?
Pregunta 2
Lee de nuevo 2 Corintios 5:21. ¿Cómo explicarías este intercambio a alguien que nunca ha escuchado el evangelio?
Clase 6 de 6 · Efesios 2:8-9
"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe."
Pablo no describe al ser humano fuera de Cristo como enfermo o débil, sino como muerto (Ef. 2:1). Después de todo, un muerto no puede contribuir nada a su propia resurrección. Sin embargo, "Dios, que es rico en misericordia... nos dio vida juntamente con Cristo".
Un regalo que tuvieras que pagar ya no sería regalo. Así es la gracia: si añadiéramos algo nuestro para merecerla, dejaría de ser gracia. Por eso Pablo insiste, no por obras, para que nadie se gloríe.
Finalmente, Romanos 8 cierra el argumento con una promesa firme: ni muerte, ni vida, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios en Cristo. Por lo tanto, esa seguridad no descansa en nuestra fuerza para retener la salvación, sino en la fidelidad de Dios para sostenerla.
Ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades... ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración.
"Si estabas muerto en tus delitos, hoy tienes vida; y nada en toda la creación te podrá separar de su amor."
Conexión con el EvangelioReflexiona y comparte con tu grupo al cerrar esta serie
Pregunta 1
¿Hay áreas de tu vida donde, sin darte cuenta, tratas de añadir tus propias obras a la gracia que ya recibiste?
Pregunta 2
¿Qué parte de Romanos 8:38-39 te cuesta más creer que no puede separarte del amor de Dios?